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El dilema de la placa

radiografia de varias manos levantadas

Fútbol y política. Dos pasiones del uruguayo promedio que separadas ya dan que hablar, pero combinadas son peor que la “Bomba H”. Sobre todo, cuando estos temas acucian a las mayorías de este bendito país. Peñarol (uno de los cuadros grandes del Uruguay) y el Frente Amplio (la colectividad política más votada), se juntan en una comedia de enredos, digna de ganar el premio a mejor ficción. Como verá, esta nota habla de temas muy profundos.

Resulta que luego de mucho tiempo, el Club Atlético Peñarol logró su sueño: levantar humildemente piedrita a piedrita (y unos cuantos milloncitos de dólares), su propio estadio. Este nuevo templo pagano, está a días de abrir sus puertas en un espectáculo maravilloso de luz y sonido, para luego dar paso al equipo de Da Silva y generar un drama de proporciones bíblicas.

Pero en eso, aparece un integrante de la Junta Departamental de Montevideo y decidió llevar la idea de conmemorar la inauguración con una placa. Ese edil es Gastón Arias, representante del Partido de la Concertación y muy activo hincha del club mirasol. El texto que se ofrendaría a la institución deportiva para colocarlo en su flamante estadio rezaba lo siguiente:

De la Junta Departamental al Club Atlético Peñarol en sus 125 años y en conmemoración a la inauguración del estadio Campeón del Siglo, primer estadio FIFA del Uruguay.

Casi sin darle mayor trámite, los 31 curules montevideanos votaron afirmativamente esta propuesta. Ahí comenzó la debacle…

Capítulo uno

Si un extranjero pregunta al llegar al Uruguay cuál es el cuadro de futbol más antiguo, dará pie para que se geste las bases de una nueva guerra civil. Tanto hinchas de Peñarol como de Nacional, sacarán y pondrán argumentos para demostrar qué cuadro fue primero [Nota de Redacción: por el bien de todos, se decidió quitar un chiste que hacía referencia al aforismo acerca del huevo y la gallina].

Pero la cosa se complica cuando, encima de ser una decisión polémica desde lo deportivo, interviene la variable política. Para ayudar a ilustrar el momento en cómo reaccionó la gente según su orientación política y cuadro simpatizante, decidimos hacer esta bonita tabla.



Como podrán apreciar, en el caso de personas oficialista y carbonero u opositor y bolso, las reacciones eran de esperar. Unos llenos de alegría y los otros, de ira. El tema es con los otros dos casos.

Para personas opositoras carboneras, la duda es lo que los mata. La izquierda toma una postura de acuerdo con nuestros sentimientos deportivos, ¿entonces qué hacemos? ¿Se debe decir que hubo un acierto por parte de los comunistas estos? ¿Habrá que esperar a que salga algún editorial de El País? ¿No será peligroso coincidir? Mirá si se vuelve costumbre…

Y en el caso inverso, bolso oficialista, el problema genera fastidio. No se puede cuestionar, porque si se efectúa la crítica de una decisión, “le hacés el juego a la derecha”. Pero vos como bolso no podés permitirte el lujo de quedar callado. Entonces sentís que todo se va a pique y que estas cosas con Erlich y Olivera no pasaban.

Capítulo dos

Una vez diseminado en las redes sociales el tema, trascendió que el muchacho que impulsaba todo era de la gente de la Concertación. Pero los que recibían los golpes eran a los frentistas. Todo porque en el momento de votar, carboneros (y bolsos) levantaron la mano para quedar bien, sin medir el costo político. Este drama ético-filosófico les estalló en la cara.

Dicha aventura, que ya borda los ribetes de la ficción, no termina acá. Ahora, dados los nuevos acontecimientos, la bancada frenteamplista de la Junta decidió emitir un comunicado en el cual, expresa que se reabrirá el debate. Según la misiva, los curules oficialistas sostienen lo siguiente:

[…] es necesario reconsiderar el tema en la sesión llevada a cabo en el día de la fecha para modificar el texto de la placa porque se reconoce no haberle dado el tratamiento adecuado. Esta resolución no atenta contra la Institución deportiva ni contra la colocación de la placa, sino que protege los intereses generales de los montevideanos.

Según sostienen en la misma carta, están en arduas discusiones para tratar de lograr un texto de consenso que demora mucho en aparecer.


Como se puede apreciar, el órgano que debe ejercer las funciones legislativas y de contralor en el gobierno del departamento, está muy pero muy preocupado en los temas relevantes de nuestra sociedad. Diga que por suerte otras cosas menores (como el precio del boleto, por ejemplo) no le quitan tiempo para tratar estas cuestiones que, a la postre, son los que verdaderamente importan.

Imagen: tijerasdepapel.blogspot.com


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