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11/20/2012

La mala racha

A punto de largar la puteada
El popular Juan Ramón Carrasco, más conocido como JR largó la bomba: “Solo yo me vengo a quemar en este cuadro de mierda”. Es que no se le dio en lo que va del campeonato, ningún resultado victorioso. Van nueve encuentros sin ganar donde, el famoso creador del tiqui tiqui, aún no conquistó los tres puntos. Pero él no es hombre de renuncia fácil.

Alcanzó la fama como técnico con una buena campaña en el Rocha F.C. donde fue jugador y director técnico a la vez. Luego dio el salto cuando metió al Centro Atlético Fénix en la copa Libertadores del año 2003, al obtener la liguilla del 2002. Pasó por el River Plate uruguayo (con la famosa arenga de “¿Qué come la vaca?”, el amor, las mujeres y la pelota), Nacional, Emelec, Atlético Paranaense y actualmente en el Danubio FC. También tuvo un pasaje por el combinado celeste.  

JR saltó a la fama por jugar con una delantera muy agresiva y llevar al paroxismo la máxima que dice que “no hay mejor defensa que un buen ataque”, pero también por hacer que sus equipos se morfen goles a lo loco y descuidar a la retaguardia del equipo. Además tiene la filosofía de repartir el capitanato entre todos los jugadores del plantel y hacer cambios en cualquier momento del partido, donde llegó a realizarlos en los primeros 10 minutos de juego.

También es dueño de una personalidad muy controversial que lo llevó a ser amado y odiado por hinchas, rivales, jugadores y dirigentes.  Es recordado habitualmente por su predilección por vestimentas muy elegantes a la hora de pisar el field y por sus frases fuera de todo protocolo (como decir que para los jugadores él era un mesías).

En pleno sufrimiento
Últimamente no ha terminado sus contratos con buen pie. Luego de salir campeón con Nacional, la dirigencia cesó su contrato argumentando que el DT no conformaba a la mayoría de los hinchas. Luego en el Emelec, tras malos resultados los hinchas pedían a los dirigentes que fletaran al popular JR. Bajo el hashtag #LargateCarrasco, se lanzó una furibunda campaña en Twitter. En Atlético Paranaense tampoco conformó a la parcialidad. El equipo obtuvo el lugar 17 de 20, obligando al equipo a descender a la B.

“Este cuadro de mierda”


Carrasco se mudó de Curitiba a la curva de Maroñas. Llegó al barrio como una de las incorporaciones más mediáticas de la institución franjeada. El objetivo era revertir una serie malos resultados que dejaron sus antecesores. Pero no solo no pudo cortar con esa “mala racha”, sino que además agregó nueve partidos sin sumar tres puntos.

Cansado de las pálidas, Juan Ramón hizo lo que cualquier mortal haría: putear. Y se descargó cuando su antiguo equipo, River Plate, ganó 2 a 0 a los muchachos de la curva. Al llegar al vestuario dijo con total claridad y bronca: “Solo yo me vengo a quemar en este cuadro de mierda”. Obvio que al hincha no le parecieron muy atinadas las apreciaciones del DT. A la directiva menos aún.

No sabemos si está por sacar a alguien o lo felicita
Es por eso que lo llamaron al orden. Luego de ponerlo en vereda en una reunión que salió de apuro, JR asumió su error. Según informó El Observador, Carrasco dijo haberse equivocado al tratar de imponer su esquema táctico, cuando debía haber tenido en cuenta que no participó de la pretemporada. Dijo que sus expresiones fueron “en caliente” y que no fue su intención ofender a nadie. Y aprovechó para pedir disculpas a socios e hinchas por su frase enfática, en la que al llegar a zona de vestuarios, subrayó su apreciación de considerar de poca calidad o valía a la institución ubicada en la curva de Maroñas.

Ahora JR propone cambiar el esquema táctico, bajar revoluciones y trabajar mejor para obtener resultados positivos. Eso sí: el DT no afloja ni abajo del agua. Aunque esté comprometiendo la campaña del año que viene de la parcialidad danubiana, Carrasco no tiene en mente renunciar. Porque hasta el más pintado de los mesías puede tener una mala racha. 




No se pierda la arenga de la vaca y el toro que le hizo a los jugadores de River Plate antes de arrancar contra Nacional. Imperdible, como la anecdota final de Kesman.



Para despedirnos los dejamos con una versión de Carrasco diferente... Un carrasco poético, sensible y tierno. Sepan disculpar la calidad del video, pero este registro vale la pena.